Un cliente trae el coche porque «suena como un tractor». Lo subimos al elevador y el silencioso trasero tiene un agujero en la parte baja, con los bordes hacia fuera. El resto del escape está bastante bien y los bajos del coche, razonablemente limpios. No es la sal ni la carretera: ese silencioso se ha podrido desde dentro.

Es un caso muy típico de coches que hacen muchos trayectos cortos, y en una ciudad compacta y húmeda como Donostia hay muchos coches así.

De dónde sale el agua del escape

Cuando un motor quema combustible, uno de los productos de la combustión es vapor de agua. Mucha. Con el escape caliente, ese vapor sale por el tubo y no lo ves. Con el escape frío, el vapor se condensa en las paredes del tubo y del silencioso y se acumula como agua líquida. Por eso por la mañana, al arrancar, gotea agua por el escape: es normal.

Además, ese agua no es pura. Lleva disueltos compuestos de la combustión que la vuelven ácida.

Por qué los trayectos cortos lo empeoran

El silencioso trasero es la última parte del escape en calentarse. Para que evapore el agua acumulada, el coche necesita un rato de marcha continua. Si el uso habitual es ir del Antiguo al centro, aparcar, volver, o subir a Aiete y bajar, el silencioso casi nunca llega a temperatura.

El resultado es que siempre queda agua ácida dentro, en la parte baja. Día tras día, esa agua ataca el metal desde el interior. Cuando por fuera se ve óxido, por dentro el material ya está muy fino.

La humedad ambiental y los días de lluvia no crean el problema, pero ayudan a que el escape tarde más en secarse y a que la corrosión exterior se sume a la interior.

Cómo reconocer un escape que está cediendo

  • Ruido más grave o fuerte al acelerar, sobre todo en frío.
  • Vibración o golpeteo metálico bajo el coche al pasar por badenes: una abrazadera o un soporte se ha soltado.
  • Olor a gases dentro del habitáculo con las ventanillas cerradas. Esto no se deja pasar: los gases de escape son peligrosos.
  • Pequeños agujeros o costras de óxido en la parte baja del silencioso.
  • Hollín alrededor de una unión o de un tubo.

En la ITV se revisan fugas del sistema de escape y el nivel de ruido; un escape perforado es defecto.

Qué parte cambiar y qué no

Un escape no es una pieza única. En la mayoría de turismos se divide en:

  1. Colector y catalizador, junto al motor. Se calientan enseguida y rara vez sufren por condensación.
  2. Filtro de partículas en diésel, también cerca del motor.
  3. Tubo intermedio, a veces con un silencioso central.
  4. Silencioso trasero, que es el que más sufre por condensación.

Lo habitual es que solo haya que cambiar el tramo trasero, o el trasero y el intermedio. Si alguien te propone cambiar el escape completo por un agujero en el silencioso trasero, pide que te enseñen en el elevador el estado del resto. En nuestro servicio de sistema de escape lo revisamos contigo.

Un detalle práctico: al cambiar un tramo, conviene cambiar también gomas de soporte y abrazaderas. Son baratas y, si se reutilizan viejas, la pieza nueva vibra y se rompe antes.

Qué puedes hacer para alargar la vida del escape

  • Haz de vez en cuando un trayecto de 20 o 30 minutos seguidos, con algo de vía rápida. La GI-20 o la A-8 hasta Irun o Andoain sirven. Con eso el escape se seca por completo.
  • Si el coche es diésel, ese mismo trayecto ayuda además a que el filtro de partículas complete sus regeneraciones.
  • No tapes el tubo de escape ni acumules suciedad en la salida.
  • Revisa los soportes cuando el coche esté en el elevador por otra cosa: una goma rota hace que el escape golpee y se agriete.

Parches y soldaduras: cuándo sí y cuándo no

Un silencioso con el metal adelgazado no admite una soldadura duradera: se suelda un punto y se abre otro al lado. Las pastas y cintas de reparación sirven para llegar a casa o al taller, no como arreglo. En cambio, una unión suelta o una abrazadera rota sí se reparan sin cambiar piezas.

Precio orientativo

Revisión de escape en elevador: rápida y, si se hace junto a otro trabajo, sin coste adicional apreciable. Silencioso trasero montado con gomas y abrazaderas: habitualmente entre 120 y 350 € en turismos, según si es pieza de marca o de calidad equivalente. Tramo intermedio: importe similar o algo menor.

Cuándo no es el escape

Un ruido metálico bajo el coche también puede ser un protector térmico suelto, que es una chapa fina entre el escape y los bajos. Suele arreglarse con una abrazadera, sin cambiar nada. Y el agua que gotea por el tubo al arrancar en frío es normal, no una fuga.

Si tu coche suena más de la cuenta o notas olor a gases, pide cita al 641 16 17 71 y lo subimos al elevador.