Guía completa

Un fallo que no da tregua

El enfriador de aceite pone en contacto, a través de una junta metálica muy fina, el circuito de refrigeración con el circuito de lubricación del motor para bajar la temperatura del aceite en los tramos más exigentes. Cuando esa junta se agrieta, ambos líquidos se mezclan: el aceite pierde capacidad de lubricar y el refrigerante pierde eficacia. No es una avería que se pueda posponer sin riesgo.

El aviso suele ser visual antes que sonoro: un aspecto lechoso o espumoso en el vaso de expansión, o una mancha similar en la varilla del aceite. Si lo ves, lo correcto es no forzar el motor y traerlo cuanto antes.

Cómo lo diagnosticamos

Confirmamos primero que el origen es realmente el enfriador y no otra causa de mezcla de líquidos, como una junta de culata. Localizado el punto exacto, decidimos si basta con cambiar la junta del enfriador o si hace falta sustituir la pieza completa, algo que depende de su estado y de cómo esté fabricada en cada motor.

Tras el montaje, purgamos el circuito de refrigeración a fondo para eliminar cualquier resto de aceite, y si el aceite del motor se ha contaminado, lo cambiamos junto con el filtro. Dejar aceite mezclado circulando anula el sentido de haber reparado el enfriador.

Si notas el líquido refrigerante con aspecto raro o el nivel bajando sin fuga visible, llama al 641 16 17 71 y lo revisamos antes de que vaya a más.