Guía completa

Un fallo que se esconde porque no siempre se repite

El sensor de cigüeñal informa a la centralita de la posición y la velocidad de giro del motor, un dato que se usa para calcular el momento exacto de inyección y encendido en cada cilindro. Cuando falla, el síntoma más característico no es un aviso constante, sino algo intermitente: el coche cala de repente circulando con normalidad, o se resiste a arrancar unas veces sí y otras no, dependiendo de la temperatura del motor.

Esa intermitencia es justo lo que hace que muchos conductores tarden en identificar el problema: como el coche vuelve a arrancar al segundo o tercer intento, es fácil pensar que ha sido cosa puntual. Pero el patrón se repite, y conviene no esperar a que falle en el peor momento.

Cómo lo diagnosticamos

Empezamos leyendo la centralita para ver si hay códigos almacenados relacionados con la señal de régimen del motor, y si son constantes o intermitentes. Después medimos eléctricamente el sensor —señal y resistencia— para confirmar que el fallo está ahí y no en el cableado, en un conector oxidado o en la rueda fónica sobre la que lee el sensor.

Solo cuando la comprobación eléctrica confirma el fallo sustituimos la pieza, con la referencia correcta para el motor y, en los sistemas que lo requieren, ajustando el entrehierro entre el sensor y la rueda fónica. Tras el cambio, hacemos varias pruebas de arranque en frío y en caliente para confirmar que el fallo no reaparece.

Si tu coche ha calado sin motivo o te ha costado arrancar de forma intermitente, llama al 641 16 17 71 y lo revisamos con diagnosis antes de que falle en un mal momento.